Superpoderes II.

Volar ha sido añorado por los humanos desde que conquistamos nadar, correr, caminar, caminar de reversa, y escalar.

Los pájaros nos parecen tan serenos allá arriva, tan libres a tan poco esfuerzo. O por lo menos eso es lo que parece desde acá abajo. Se les ve ligeros, planeando con las alas casi inmóviles, dejándose llevar al viento. El viento es precisamente aquello que no consideramos realmente. Las ráfagas invisibles se asemejan a las corrientes de agua, igual de imprevisibles y llenas de ímpetu.

Volar, exigiría de un grandioso esfuerzo de despegue, además de una combinación de fuerza y estrategia ante las ráfagas.

Al principio se verían humanos entusiasmados experimentando hazañas cada vez más osadas. Se crearía el Tour de Italia, el Juego de Pelota y los 400 metros con obstáculos. Pero eventualmente, en las ciudades, la recurrencia de vuelo disminuiría hasta haber solo unos cuantos individuos en días soleados y domingos por la mañana. Maratones ocasionalmente. Habría obligadamente unos cuantos que lo volverían una parte integral de su personalidad. Tomándose fotos posando desde los aires con la cara medio constipada y sus fórmulas de proteína.

Pero está claro que la gran mayoría diría: «Uff, está a diez minutos de vuelo, pero el taxi sale solo en 50 pesos».

Through the bridge 

Iron Gallery es una galería de arte contemporáneo latinoamericano, situada en el barrio de Bridgeport en Chicago, ILL. Su primera exhibición fue dedicada a artistas principalmente pintores y escultores mexicanas y mexicanos. Esta es una versión un poco más larga de la que apareció finalmente en los muros de la galería cuando abrieron al público en Mayo de 2025.


Through the bridge –Iron Gallery’s Opening show

Mexican artists are surrounded by an ever so rich, ever so diverse reality. From the high mountains of the center of the country, to the high buildings from the big cities. The colonial mansions transformed into beautiful cafes, sharing space with modernist architecture right next door. Same story when we look at its cultural heritage. Some words find their roots in the náhuatl and the mayan languages, most come from latin and greek, plus the Arabic influence that Spanish already carried. All of this heterogeneity makes that being in Mexico, means to be used to mixing the sweet and the spicy, to be able to sleep while the music is still on, and subconsciously learning to change the meaning of words and things. 

In Life: A User’s Manual, Georges Perec writes about a residential building where every room from every apartment is so different from each other, but still, all existing within the same sphere. In this show, as in Perec’s puzzle, we will have in every art piece, a window towards the Mexican contemporary panorama. From geometry to abstract forms, vivid colors, deep shadows, cinematic scenes and poetic ones. These are only some of the elements that live throughout the show. 

Through the bridge brings us a diversity of creative and sensible expressions that unite under the same sky, joining forces to let us explore a new cultural perspective away from all the folklore stereotypes. Though roots are important, this exhibition talks about the present. A show that creates bridges between multiple worlds—connecting not only the individual perspectives of each artist, but also two distinct lands and cultural contemporary scenes: Chicago and Mexico.

No quiero escribir.

No quiero escribir sobre mi hermana 
y su pequeño libro 
de monumentos parisinos.  

No quiero escribir 
sobre la libertad, 
y lo que es pintar sobre un muro blanco
que habitualmente es blanco 
y que además sobrepasa 
las dimensiones 
del cuerpo humano, ni quiero
escribirle una larga carta 
a mi madre para expresarle 
todo
lo que me molestó.
No quiero.

No quiero escribir detallada
y exhaustivamente mis días
ni tampoco quiero 
dedicarle un poema de amor. 

No tengo ganas de sentarme
durante cinco días
con un grupo a que alguien,
me de directivas 
para incitar mi pluma 
o brindarme inspiración. 

No quiero.

Si quisiera escribir,
lo haría seguramente 
en una sala de cine,
con las luces apagadas,
y nada más que el tenue reflejo 
de la luz del filme.
Alemán. 

Lo haría con un poco de náusea.
Rodeada de gente,
y con mucha hambre. 
Con una pluma bic
Azul
que seguramente, 
no compré yo.

Si quisiera escribir
lo haría incluso a oscuras, lo haría,
con la mera memoria
de los gestos de mi puño,
y no me importaría nada,
y no lo haría por nadie.
Sí. Lo haría para mí.

Lo haría para escuchar mi voz.
para agradarme. Lo haría 
para atrapar esa frase
que vino 
a mi oído.
Y que se quiso quedar.

About theater.

It’s a strange world.

This week I worked in theater. Not for the first, and probably not for the last time either. Since I was a child I’ve always danced and participated in numerous plays, but still somehow in my mind, theater had more to do with acting. It wasn’t until in art school, a friend who did performance said to me «oh but you know theater, you do theater», I said «no, I’m a terrible actress», she said «but I mean with the dance».

I was shocked. It is true. I know my way around a place where you hide behind a curtain, wait for other people to sit down, and then come out to show them something.

This week I worked in theater and while standing there in the backstage, the public waiting, and us attentive to the sign to come out, in my mind I contemplated what a strange world we live in. Looking at my partners all excited, I got to think about scales. Both time and size. On a human scale, we were artists, professional performers entertaining the audience with music and dance. An audience who paid for a ticket and was expecting to get back its worth. In what? That’s a big question. Maybe in emotion, surprise or perhaps, a discovery. Anyway, in a much larger scale, (time and size) we were nothing but kids amusing one another. 

In theater, the backstage must be hidden. The door, closed. The conversations, muted. The little laughs, shushed. Everyone behaving for the sake of illusion. And that is because in-between that space and the stage there is a frontier, the one between reality and fiction. Behind the scene we were women in costumes, on stage we were forceful characters. But this might be a whole subject to explore and develop later on.

Theater has existed for so many years, it has survived the test of time for so long and taken so many different forms. On one hand, as a public we crave performance, maybe it comes from a need to identify to something, to find a mirror to better understand ourselves. On the other hand, as performers we crave expression, maybe from a need to be truly seen, or perhaps a way to escape.

So what is theater? What does it mean performing? I would say it is a battlefield. Whoever comes up that stage, will come back with either more or less power than before. It’s the battle against fear, against uncertainty and doubt. Against the public’s critique eye. A failed performance can destroy the actress, as much as a good one can encourage her (or him). It can leave the spectators completely stunned or tired or euphoric, even speechless.

There is a force between the defiant public and those characters, those bodies, that jump up stage. A force that will alter the show and make it be different every time it’s played. A force that, for better or worse, will not leave us unchanged. So theater is in fact, a confrontation. 

A soccer game, a concert, a conference hall, an interview, a meeting, a party, a date, a negotiation, a lecture, a red carpet, walking on the street, a bed, a park, high school, war, high school friends, marriage, divorce, funerals, graduations, a desk, a square, a yacht, a photoshoot, a car. Flat stages, round stages, big stages and huge ones. Private stages, public stages, virtual stages and tiny ones. Theater here, theater there. Theater everywhere.

Lo que se oculta.

Jean Luc Parant escribe en un misterioso texto
sobre aquello que vemos y
aquello que    _no_    vemos. 

De un lado están, por ejemplo, 
la Luna, 
nuestras extremidades y 
el cuerpo de los otros. 

Del otro lado están, por oposición,
la otra cara de la Luna,
nuestros órganos y
nuestros propios ojos.

Todo tiene, como las monedas, un delante y un detrás. 
Un adentro y un afuera.

Y entonces Jean Luc se pone a hablar sobre lo habitable y lo vital
y dice que estamos vivos gracias a que    _no_    vemos todo. Quiere decir 
que de alguna manera 
_vivimos en lo que se oculta. 

Vivimos en lo que se oculta porque yo puedo ver mis extremidades pero, si yo pudiera ver mis órganos, entonces estaría muerta o muy seguramente cerca de morir. Yo puedo ver la espalda del resto y también puedo verles a los ojos pero, si pudiera ver mi espalda o verme a los ojos, entonces estaría fuera de mí. 

Pensé en mi casa y en todas las cosas que    _no_    veo en ella, aquello que está fuera de mi alcance. Los armarios de mis roomies… el interior de la lavadora y el de los sillones… lo microscópico pero también lo entero. 

Si pudiéramos ver    _todo_    entonces, ya no podríamos existir en ninguna parte. Ya no tendríamos un lugar en dónde vivir. Si yo quisiera ver mi casa entera, entonces
tendría que hacerlo desde la casa de los vecinos. Fuera de mí.

Pensé en el Yo. ¿Dónde está yo? Tal vez se esconde entre el polvo debajo del sillón donde    _no_    puedo verlo. O tal vez entre las grietas de la pintura del muro, o tal vez es visible    _solo_    desde la ventana de mis vecinos. 

Según Jean Luc, lo que es visible está desapareciendo. Está en tren de desaparecer. 

Pensé en el día que se escapa
en el sol que se escurre
y en la luz que viaja.

Esta mañana en el autobús, observaba la luz del Sol que entraba por la ventana. Sus efectos y sus apariciones. En un momento hubo una sombra moviéndose sobre los asientos. Parecía un fluido grumoso que se elevaba hasta desaparecer. Se veía su negativo, pero del vapor    _nada. Era in-visible, o sea, que    _no_    puede ser visto

Me pregunté entonces si yo estaría ahí. 

Tal vez yo está en los textos que    _no_    publico. O en las palabras que   _no_   digo, o en los libros que    _no_   acabé de leer. 

Tal vez está en el fondo del mar y es por eso que nos fascina tanto. Tal vez está enterrado en alguna parte de la vasta tierra, como un tesoro. O tal vez hace como las partículas en Suiza, que se ríen de los científicos y no son las mismas al ser vistas. 

Ojo de fotógrafa

Este texto lo escribí para la primera publicación de mi vieja amiga, la fotógrafa mexicana, Cecilia Santos, en una edición en la que retrata las y los artistas de la plástica mexicana. Para «Efigie», 2024, queríamos un texto que hablara de ella y de la relación con su trabajo. A ella le costaba ponerlo en palabras así que yo la entrevisté y me encargué de traerlo al papel. Este es un extracto del texto original.


“Cuando tenía doce años, mis papás le rentaban una casa a un saxofonista, con un pasado enigmático lleno de pasión y de guerra. Mi mamá lo conocía, se llevaban bien. Un día, a una edad no muy avanzada, aquel hombre murió y dejó atrás toda una colección de objetos curiosos. Vivía sólo, así que hubo que llamar a las autoridades, que tiraran la puerta y se llevaran el cadáver. Había dejado por escrito su voluntad, pero fue trabajo de mi familia el entrar a limpiar sus tiliches. De entre sus pertenencias surgió una caja llena de fotos, y al salir de allí, mis hermanas, mis padres y yo examinamos nuestro botín. Había de todo, desde recuerdos de la infancia, hasta desnudez que rozaba la prostitución. Público y privado. Era fantástico, pero mi papá quedó escandalizado. Tomó las fotografías, salió de la casa y desde la ventana pude observar como les prendía fuego. ¡Sacrilegio! ¡Crimen! Debió tomarle horas, en aquel entonces el papel en el que se imprimían no era fácil de quemar. Yo era una niña así que mi voz y mi voto no valían para nada, pero a mis ojos aquello significó la pérdida de un verdadero tesoro. Hacia mis adentros pensé que algún día, yo habría de tener uno igual.”

Cecilia Santos, nos comparte esta anécdota definitoria en la historia de su vida y de su carrera. Un momento que dejaría marcado en su memoria el poder y el valor de la fotografía. Pero sus primeros acercamientos a esta práctica se remontan a una época aún más temprana. 

“Cuando era pequeña, agarré una cámara de rollo que encontré en mi casa. La misma con la que se tomaron las fotos de graduación de mi hermana. Comencé a jugar con ella y convencí a mis vecinos de posar para mí. Los fotografiaba haciendo pirámides en el jardín. Claro que en ese momento yo no sabía nada de foto ni de rollos, así que terminaron sobre-expuestas y mi hermana de graduada quedó perdida para siempre. Es algo que hasta la fecha me reclama. Sin embargo, de aquellos juegos aprendí algo que me gustó y me dejó enamorada de aquel objeto: una cámara me daba el poder de hacer que otros hicieran lo que yo quisiera.”

Desde entonces, el lente la ha acompañado fielmente a lo largo de su vida, mientras se involucra igualmente en otros campos artísticos y culturales. En su cotidiano la rodean constantemente la pintura, el grabado, la escultura y la filosofía, lo que de alguna manera termina impreso en su manera de abordar la fotografía. 

Después de darse a la tarea de estudiar la técnica y los métodos y ahora, “me alejo de la foto”, nos dice, “aprendí lo que se considera correcto y ahora prefiero alejarme en la búsqueda de un lenguaje nuevo.” “De hecho, leo poco sobre foto, me intereso más por la crítica, la estética, la filosofía o la literatura.” Al observar las imágenes que logra, nos damos cuenta que estas podrían fácilmente ser comparadas al lienzo de un pintor, incluso antes que a la idea más clásica de la fotografía. Esto no es azar puesto que ella misma afirma esa intención de alejarse de los códigos ortodoxos de la academia. Por ejemplo, en cuanto a los protocolos, se recomienda no tocar a los modelos, pero a ella le gusta permitirse acercarse y acomodar detalles: un bucle de cabello por aquí, un pliegue por allá. En cuanto a la composición y luz, ella prefiere jugar con sus reflectores según su propio instinto, salir del círculo y resolver los temas técnicos según su sentir. 

Según los pensadores que le interesan y de los cuales nutre su reflexión, si quieres ser artista, hace falta obedecer a tus deseos y a tus secretos. Tal como aquella caja del tesoro del vecino en sus recuerdos. En su trabajo encontramos constantemente una sensualidad profunda y a veces sutil, matizada por una cierta peligrosidad o misterio. En otras de sus series fotográficas, vemos una fascinación por el desnudo femenino que, en realidad, no es tan lejano de esta serie de retratos que hace de los artistas en sus estudios. Un taller de artista es un espacio íntimo y cada uno de ellos hace el esfuerzo de mostrarse dentro. Se trata de un espacio que…

Para leer el texto completo pueden adquirir su libro
«Efigie» (2024) Ediciones Ponle Acento.

Ropa limpia

Veo el tendedero de ropa 
en nuestro cuarto de Madrid, y pienso
que la abuela estaría orgullosa y
contenta, seguramente, 
por sus nietos. 

Hace dos años que ella se fue 
Y dos días que murió la negrura. 

Hoy día, tomo café, 
vivo en Marsella y ayer mi primo 
(que es mi hermano) visitaba Italia. 
Me escribió 
con el tema de la estancia 
y aprovechó 
para decirme que disfrutaba 
del desayuno entre señoras chismosas 
y paseadores de perro matutinos.

Lo imaginé ahí, sentado y pensé
“Matutinos.”
Pero qué palabra tan bella.
Pudo haber usado cualquiera pero, no
Y ni siquiera tenía por qué mencionarlo pero, sí.

Detalles sensibles
me enviaron a pensar 
que es algo que corre 
(desde hace tiempo) 
en nuestra parentela.
La poesía.

Recordé 
que en el comedor familiar ocupa
siempre
la mera cabecera y que
la recitaba,
la bisabuela,
la tarareaba
la abuela, 
Y la escribe 
también mi tía.

La otra tía, la mayor, 
es la maestra del relato
y mi padre, 
el de los cuentos bifurcados.

Hace dos años que ella se fue 
y dos días que murió la negrura. 

Dos días, fueron también 
los que pasamos recorriendo Madrid.
Entre desayunos, museos y librerías
Nuestra ropa colgando junta
e historias entretejidas.

Los últimos versos.

J’aurais pu écrire plein de choses.
J’aurais pu écrire peut-être
“La noche está estrellada
y ella no está conmigo.”
O tal vez : “gracias por tu carta
Para ser franca, me iluminó el camino.”

J’aurais pu écrire une réponse conventionnelle,
“Merci de l’avoir scanné
c’était pas la peine.”
Ou alors quelque chose de plus dur, du genre
“C’est quoi cette merde?”

J’aurais pu écrire une lettre 
Toute enragée, tout plein de haine.
Avouer que je suis tombé malade
après avoir bu ses vers.
J’aurais pu essayer d’expliquer 
que j’ai subi l’abus 
des sentiments peu clairs
Ou alors vous dire
que j’ai trouvé injustes ses gestes.

Tal vez pude haber escrito
que mis plantas murieron
Que me hirió su silencio o
que aún lo quiero.
O que “ya no lo quiero, es cierto,
pero cuánto le quise.

Pude haber intentado
hablar sobre el saqueo
Sobre la tierra, la pasión, el cuerpo y el deseo.
Pude haber escrito
que frente al parque de de Gaulle
una chica enterraba lo nuestro.
Parler du hasard, m‘excuser du reste.

J’aurais pu renvoyer ses pages 
à cent-sept femmes
pour qu’elles me fassent un index.
J’aurais pu écrire plein de choses
“Prenez soin de vous”, “À jamais”, o
”Me merezco mejor que esto”.

Au final j’ai rien écrit
enfin si, j’ai écrit ce poème.
Pero también pude haberle enviado
un ramo de narcisos blancos
la lista de cantos que me curaron o
sus tibios versos en retazos. 

Pude haber escrito muchas cosas pero
Hoy decido dejarlo pasar, prefiero
que se pierda en la noche y quiero 
que este sea el último dolor que ella me causa y estos,
los últimos versos que yo le entrego.

Ce genre de poèmes

Un de mes poètes préférés m’a averti du risque de ce genre de poèmes. 

C’est dur d’entendre ce qui a de particulier dans le rythme de ses propres pas. De ne pas tomber dans des lieux communs.

J’ai entendu l’une de mes poètes préférées dire 
qu’on en aurait jamais assez, qu’il en fallait écrire plus.

Je veux écrire de jolis vers, pour le joli soir qu’on a passé ensemble. Et je vais faire ça en parlant du cannibalisme.

Pourquoi s’approcher de quelqu’un? Pourquoi se rapprocher de ses pas, de sa peau, de ses mains? Se rapprocher de son visage, sentir son parfum, 
sentir ses lèvres, 
puis leur permettre 
de prendre mon regard…
ma salive, mon A-
DN, pourquoi?

Pourquoi le vouloir? 

J’ai pensé aux étoiles 
que tu portes dans les dents,
ainsi qu’à celles 
qui sont ensuite 
poussé des miennes.

J’ai pensé à la danse et aux miroirs.

J’ai pensé à ce qu’on reprend les pas 
de la personne en face, 
puis à son tour 
elle reprendra les miens. 

J’ai pensé à ton corps et à 
ses belles formes.
J’ai pensé à ton style et à 
ta tendresse inattendue.

J’ai pensé aux gens qui
se baladent dans la rue 
ensemble, sortent assortis sans
pour autant faire exprès.

Je suis ce que je mange et donc
Une carotte, un veau… de l’eau.
Des petites particules d’eau et de ton A-
DN.

Je suis les rayons du soleil,
mais aussi les grains 
du café et du cacao.

Je suis la
douceur qu’on s’est offert 
et la
sincérité de nos sentiments.

Je suis
Tu es
Nous sommes
Devenus une grenouille.

1967, 2025.

Poema del taller de escritura con Pola Gomez Codina.

Termino como serpiente, lo que empecé como cabra
Así, así empecé
Antes de poder darme cuenta, antes
de poder tener una idea.

Con pedazos de anécdotas reconstruí, 
Cual arqueólogo 
De las ruinas, los palacios
Que dieron vida a mis manos.

Hace un par de años
Cayó el Templo Mayor, ayer
Se edificó la catedral.

El tiempo no perdona
A veces perdura pero
Seguido se escurre se
Lo lleva todo, cual huracán.

Estamos hechos de historias
Que no podemos comprender, historias
que nos doblan los años de vida.

Al nacer, somos propulsados
En este inmenso lago 
Y la pesca y el nado
Se aprenden sobre la marcha.

Hoy me desperté pensando en Barthes
Que decía que el mundo es 
Hostil a los Transparentes, sabría
Cuánto me costó hoy pararme de cama. 

Termino como serpiente lo que empecé como cabra.
Las tramas tienen torcidas
Maneras de desdoblarse, sus vueltas y sus curvas
A veces me marean.

Mientras más las observo,
Más me enredan y me pregunto,
Si algún día todo esto tendrá sentido.

Fui cabra y fui caballo
Y hoy aquellos días llegan a su fin
Me voy, cantando como Bill Withers
Let it be, let it be, let it be…


Con versos extraídos de Cabras, por Jimena Gonzales y Little Jesus.